Cleptobibliomanía: La historia del ladrón de libros

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Como ya hemos estado hablando en artículos pasados, los libros son la puerta abierta a un mundo de posibilidades y conocimiento. Autores que dejan parte de su intelecto e imaginación – por no decir su esencia- en las hojas para ser leídas y releídas por los que comparten su gusto por los distintos géneros.

Después de hablar y darte a conocer las distintas propuestas que te ofrece la biblioteca de la U y a manera de irte integrando al mundo de las historias y relatos, te contamos el caso de Stephen Blumberg, un amante de los libros al que su amor por ellos lo llevó a pagar un gran precio.

La historia tiene lugar en los años 90, en donde en un pueblo de Iowa, en Estados Unidos, fue encontrada una de las colecciones más grandes y a la que se le consideró uno de los crímenes más inusuales. En la casa a Blumberg fueron encontrados y recuperados alrededor de 11mil libros, los cuales fueron robados por él en distintas bibliotecas de Estados Unidos y Canadá. La de la Universidad de Harvard, Claremont College, museos en Washington, entre otros, fueron quienes recuperaron, no solo libros, sino obras de arte de mucho valor, pero ¿Cuál era la razón que lo impulsaba a robar estos libros?

Stephen tuvo una infancia complicada, no se sabe mucho pero provenía de una familia que había enloquecido por razones desconocidas, su padre era medico pero sufría de depresiones y con la ayuda de media docena de psiquiatras es que logra salir bachiller, a pesar de todo esto, Blumberg era un erudito en distintos temas, entre ellos el que más le apasionaba era la historia. En los estantes que tenía alrededor de toda su casa, los centrales eran libros de historia Norteamericana y Europea. Al ojear los libros que él había leído, se encontraban con anotaciones en los bordes de páginas con sus correcciones propias y teorías del tema, ¡el hombre sí que era un genio!

Su sed por leer y conservar los libros era insaciable, logró desarrollar las habilidades de un felino -meticuloso, silencioso, observador- pasaba semanas estudiando su próxima “apropiación” de un libro; digo apropiación porque él nunca consideró que lo que cometía era robo, sino un sistema para la construcción de su propia colección; Stephen veía a las bibliotecas como cárceles y a los bibliotecarios como sus centinelas.

Después de confeccionar sacos para ocultar libros, prestar su casa a jóvenes para fiestas tras robar libros para él, hacerse pasar por conserje y por docente en las mejores universidades, Blumberg fue capturado y condenado a 6 años de cárcel, fue liberado en 1995 y en 1997 volvió tras cometer el mismo robo, una y otra vez fue liberado y apresado por su misma afición hasta el día de hoy. Los psiquiatras la llamaron a su condición Cleptobibliomanía.