Cómo sobrevivir a los exámenes parciales

1

Uno de los clásicos miedos de los estudiantes universitarios son los exámenes parciales. En muchos casos, la razón de ser de ese temor se debe a una mala costumbre: dejar las cosas (principalmente el tiempo de estudio) para último minuto.

Todos hemos tenido problemas al momento de prepararnos  para esos exámenes que requieren horas de estudio, que deberías haber organizado alrededor de toda la semana pero del que te preocupás a último momento, causándote obviamente una tremenda carga de estrés y un pánico que hará que hagás las cosas mal y no como lo planeabas.

 

Acá van algunos tips para esos casos de emergencia.

1

1.- Comenzá de una vez, sin postergaciones. Mientras antes empecés, antes terminás.

En serio, ponéte las pilas y a trabajar, no caigás en el espiral de la procrastinación. Todo el tiempo que no estás estudiando son simplemente minutos menos en los que enfocarte en tu preparación. Lo mejor que podés hacer es apagar la tele, tu teléfono y ponerte a trabajar. Lo peor que puede pasar es que terminés antes.

 

2.- Hacé un plan y seguílo.

Cuando estés estresado por un proyecto o un trabajo, tu mente empieza a divagar y en vez de ayudarte simplemente das vueltas y vueltas hasta que es muy tarde. Así que cuando tengás algo muy importante que atender y muy poco tiempo para hacerlo, la primera cosa que debés hacer es sentarte y hacer una lista de los puntos más importantes  y organizarlos en orden de prioridad. Luego simplemente preocúpate de completar punto por punto la lista hasta que llegue a su final.

 

3.- Racioná tu tiempo con sinceridad; si algo demora media hora para hacer, no le reservés 10 minutos.

Los docentes en la U siempre dicen que manejemos nuestro tiempo de manera eficiente, obviamente no muchos le prestan mucha atención a aquella recomendación.

En realidad, el correcto manejo del tiempo significa en que analicés cuánto de él tenés para cumplir la tarea, y aproximar cuánto te llevará completar cada parte de tu trabajo.

Cuando tengás un plazo realmente apretado, puede significar dejar ir un poco de perfeccionismo y aceptar que tendrás que avanzar si quieres terminar el trabajo.

Es como administrar tu dinero, la clave está en estar consciente de que más adelante tal vez no dispongas de todo, y en base a ello te organices.

4.- Encontrá un lugar donde podás enfocarte sin buscar excusas de distracción

Cuando necesités trabajar rápida y eficientemente, lo último que necesitas son distracciones.

Así que cuando un plazo esté por llegar al final, buscá ese lugarcito mágico que te mantendrá concentrado. Esto significa diferentes cosas para diferentes personas. Hay personas que no se concentran en lugares bulliciosos y hay muchas otras que no pueden estar en un ambiente en total silencio; todos tenemos características diferentes. Encontrá un lugar donde te sintás tranquilo y que nadie te moleste.

 

5.-  No entrés en pánico; en vez de “preocuparte”, “ocupate”.

Si hay una cosa que puede desbaratarte en el frenetismo antes de un plazo de entrega es dejar que la idea de  “nunca podrás llegar a terminar ni en un millón de años” te aplaste. Si tienes un plazo muy muy apretado, lo único para lo que habrá espacio en tu cabeza es para tu proyecto o trabajo, y no debés dejarte llevar por las emociones. Mantené la calma y sigue adelante, es la única manera de conseguirlo.

 

6.-Se flexible y dejá ir detalles que pueden esperar; lo urgente primero.

Aunque a veces tendemos a sobreestimar lo que somos capaces, llamarlo ambición lo hace sonar como una cosa buena, lo que realmente significa en términos prácticos es que tu lista de tareas se vuelve infinita y de nunca terminar. Cuando tengas una muy difícil fecha de entrega y tu tiempo se esté acabando, debes enfocarte en lo urgente y dejar los detalles de último, esto es obviamente en casos extremos.

 

7.- Pedí ayuda cuando la necesités, si es posible, delegá.

No importa si no te gusta o no eres muy bueno pidiendo ayuda, te asombrará cuán simpática y dispuesta está la gente si simplemente lo pides, en especial si estas cerca al pánico. Cuando estés realmente batallando por avanzar, pide ayuda. Un trabajo arduo es mucho más fácil cuando es en equipo.

 

8.- ¡Celebrá el logro! Pensar en que hay recompensa te hará más fácil la siguiente meta.

Si has estado bajo presión, no te olvides de celebrar cuando terminés todo. Es muy fácil estresarte por lo que viene después de este parcial o de intentar adivinar cómo te fue. Eso hace  que te olvidés de ser feliz por el paso que diste, que aunque es pequeño, es un paso más. Hacer algo divertido ayuda a poner un giro positivo en todo ese estrés. Además, si sabes que vas a celebrar tu próximo gran examen te dará algo que esperar con ansias cuando las cosas se pongan duras.