Televisión en Bolivia

Cada vez que sale un programa nuevo en la televisión nacional, el término “TV basura” comienza a aparecer en boca (y redes sociales) de muchos; aunque parezcan quejas y discursos superficiales, no deja de aportar a la construcción de un análisis de la realidad televisiva del país. Definitivamente la “televisión basura” es un tema que tiene mucha tela que cortar, por eso hoy, continuando con nuestra campaña #CulturaReloaded queremos enfatizar en los factores que la conforman.

¿QUÉ ES LA TELEVISIÓN BASURA?

La Televisión Basura se puede definir como el conjunto de programas que indiferentes a ser noticiosos, de entretenimiento u otros géneros, tienen constantes característicos como: una marcada cosificación de la mujer, informes noticiosos interrumpidos por ediciones que no condensan ninguna idea, noticias que encajan en la venalidad y que más allá de construir un saber colectivo de primicia, son como “cachivaches” mentales normalmente compartidos con la población en el horario de almuerzo y en las noches.

Además, nos vemos en encrucijadas con el control remoto en mano entre la “fe” que algunos conservamos en la producción nacional y aquella fórmula importada que quieren lanzarnos canal a canal a como dé lugar. ¿Qué hacemos entonces? Usualmente, indignados o conformes, apelamos a un canal de cable que nos entienda y que posiblemente durante los siguientes 30 minutos cobije nuestras necesidades.

51-Untruths-From-TelevisionTEORÍA DEL CONSUMIDOR

En este punto es posible preguntarnos, en primera instancia: “pero si sigue existiendo ¿es porque funciona?”, debe haber personas regadas por el mundo y, claro, en Bolivia que alientan la búsqueda del rating y que elevan los puntos de forma prometedora para aquellos inversores de las empresas que pagan publicidad y hacen que el sistema continúe fluyendo. Al fin y al cabo, los encargados de las marcas se guían por los resultados, entonces tiene lógica. Pero ¿por qué eso debe ser así?, ¿funcionaría al contrario? ¿a qué variables nos remitimos para calcularlo? ¿educación, cultura, religión… o consumo nomas?

Bolivia es, indiscutiblemente, un espacio en el que conviven múltiples culturas y costumbres y eso puede estar incluso ligado a algo tal “banal” como qué vemos a las 4pm en TV. ¿Por qué? porque claro que hay que reconocer que hay gustos de todo tipo, y hay quienes entre otras actividades disfrutan de estos programas para liberarse y relajarse, y hasta engancharse en una trama ficticia pero que funciona como historia aspiracional. Hay, claro que sí, quienes siguen día a día lo que pasa en el programa y alientan desde a sus guerreros, a su color o a su pareja favorita en el Bailando, que esperan el noticiero para ver a su presentadora entallada en el vestido de cierta marca y que no están para escuchar “cosas de hippies”, porque necesitan estar informados de los últimos sucesos morbosos de (in)seguridad ciudadana.

(Espacio de 10 segundos para mirar alrededor y reconocernos)

SINTONÍA EQUILIBRADA

Entonces, ¿vendemos todo y nos largamos a contenidos extranjeros que apreciamos como joyas perdidos en el menú digital? no necesariamente; en este punto de reconocimiento del problema  es que proponemos que deberíamos opinar, pero de verdad, no solo como bengalas perdidas en el cielo oscuro que aparecen de vez en vez, cuando está de moda indignarse por algo, sino que hagamos algo más, para que los medios de comunicación no solo brinden ese tipo de contenido sino que a su vez sumen un producto paralelo que atienda a los gustos de otro público que está divagando y quejumbroso sobre la atención que los medios nacionales le brindan.

Comercialmente hablando, hay una brecha de mercado que no se está explotando y dinero varado en la directa indiferencia a lo que puede llegar a ser un producto cultural o turístico que aliente en mejoramiento de la comunidad, pero no desde un contenido “cursi” sino el apelar a un nuevo reto creativo. Bolivia debe pensar, reformular y proponer, desde lo que ve y consume.

1TAMBIÉN HAY COSAS BUENAS

En este camino largo hay iniciativas que han dado aire nuevo a las clásicas prácticas televisivas. Podemos mencionar el programa Dos Semanas que  daba a conocer denuncias ciudadanas sobre algunos aspectos de la convivencia entre vecinos y personas que integran una misma comunidad. También vimos en su momento Contacto que planteaba un diálogo entre dos jóvenes que iban analizando diferentes consignas semana a semana, de todo tipo, su forma sincera de hablar y la tranquilad de un set no muy producido hacían del programa un espacio de análisis divertido, pero a la vez profundo y bien pensado. Actualmente tenemos el programa Salamandra un espacio de entrevistas para una variedad de temas que van englobando el acontecer del país en sus diferentes ramas, y por último mencionamos a PICA – Programas Inteligentes con Adolescentes producido desde diferentes puntos del país.

Emiliano Longo uno de los directores de PICA y ex conductor de Contacto (2004) nos comenta que en su experiencia ha visto cómo el público boliviano ha ido cambiando el tipo de consumo y que muchas veces el margen de error está en que los productores subestiman al espectador.

“Antes importaba más el formato que el contenido, hoy en día eso está mutando porque ves cosas que tienen un formato horrible o muy poco trabajado pero tienes cosas que te interesan en el contenido, definitivamente la información vende y todo el tema de la liberación de la información gracias a la web ha, además de todo, encendido el switch de la curiosidad en todas las franjas de edad y es algo que los productores audiovisuales debemos valorar y usar”, comenta.

picaRonaldo Vaca Pereira fue el conductor de Dos Semanas en sus dos temporadas, le preguntamos qué sensación le dejó el público cruceño como consumidor televisivo y esto fue lo que nos dijo: “Sentí que todos lo valoraban y todos querían más. Y se sorprendían cuando les decía que más del 80% del financiamiento venía de la cooperación internacional y no de auspicio locales ni municipales, como creo que debería hacer”.

En conclusión es un tema que debe abordarse con tolerancia y decisión, no es para nada fácil concretar un acuerdo, pero es importante que como factor que integra la construcción de una sociedad, el contenido de la televisión sea un constante tópico a tratar.

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No se trata de que “nadie ve televisión hoy” porque tal vez sectores de la población ya sea por características demográficas o socioeconómicas relacionadas a la realidad de cada quien, no lo hagan; muchas familias tienen como uno de sus centros familiares (a veces sin saberlo) la programación televisiva que los acompaña día a día.

Le preguntamos a Longo que papel debería jugar el espectador “Apoyar a las nuevas iniciativas, la televisión inteligente es una ola que viene, el contexto está cambiando aunque la percepción no sea tan obvia y el que ahora podamos elegir qué queremos ver y qué consumir eleva la barra para que el esfuerzo de producción sea cada vez más alto. Como espectadores debemos mantener siempre un pensamiento crítico activo, proponer y sobre todo apoyar esas iniciativas que nos agradan y se perfilan como diferenciadores.

Programas como Salamandra, Contacto, Dos Semanas e incluso PICA (que sólo dura 8min) son una muestra de que la capacidad y el ingenio está esperando su momento, hay que poner el hombro a ese tipo de iniciativas, para que contenidos como esos existan con más fuerza. No te dejés cegar por la fácil opción de resignarnos, si algo nos enseñaron las películas es que la mejor parte puede estar en medio del momento en que creemos que todo está perdido.